El faro suscita tranquilidad y seguridad en el camino. Permite ubicarse y encontrar una luz de esperanza que lleva a un lugar seguro. Orienta, indica la llegada.

 

Ayuda y da luz a otros. Es más sólido, firme y concreto. Desarrolla un trabajo en equipo que orienta, guía, ubica con constancia, ritmo y armonía. Es disponible, multidireccional.

 

Indica proyección, dinamismo, testimonio, servicio y ejemplo para los demás. Va expandiéndose del corazón, invitando al encuentro, al contacto con esa luz que está en el faro y que también se refleja en el camino.

 

La tonalidad manifiesta cambio e intensidad. Se enriquece al asumir y definir otros colores.  La luz que ofrece, emana de la profundidad adquirida en el proceso.