Es un corazón abierto y receptivo. Sus líneas flexibles denotan juventud y adaptación a la propia realidad. Rompe esquemas, irradia unidad y acogida.
Es cambio, movimiento, dinamismo y fuerza, espiral que irradia la caridad y fuente de luz que ilumina todo. Va de adentro hacia fuera. Es un signo alegre y fresco.
Representa la luz que guía, permitiendo seguir la voluntad del Padre. Se contempla el corazón, de donde nace el resplandor, dando la idea de caracol, que significa camino, proceso y calma.
Los colores son mezcla de las tonalidades cálidas de la luz con las intensas del corazón.







